La incomodidad de ser anciano es producto del desgaste físico. Los dientes naturales son reemplazados por placas, recurren al bastón para apoyarse en su caminar, un trote lento y pausado para una ciudad agitada. El cuerpo esta más propenso a ser infectado por virus y bacterias, los procesos de curación tienen mayor duración y menor efectividad. Si sufren de una enfermedad crónica estarán ligados diariamente a medicinas y cuidados especiales.
Ante los impedimentos sociales y biológicos el anciano se va desinteresando de lo que ocurre a su alrededor, los avances de la ciencia, descubrimientos arqueológicos, marchas locales, firmas de tratados internacionales. Puede escuchar las noticias en la sala frente a su televisor, lugar desde el cual vislumbra el mundo, ya está cansado, que importa aprender a usar la computadora si hay tantas películas y programas, de esas que veía en su juventud.

Foto : Francisca Rivera.
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